Bienvenidas sean, gentes de
La Codosera
y de más allá de este bendito lugar

 

   Tejada Vizuete hace pocos días que acaba de publicar el libro, “Historia Eclesiástica  de la Ciudad y Obispado de Badajoz”, donde se indica que en La Codosera, durante la época de la dominación romana en la Península Ibérica, estuvo asentado el poblado de “Ad Septem Ara”. Eso quiere decir que hace veinte siglos en el mundo exterior éramos conocidos como poseedores de Siete Altares.

   Mucho ha llovido desde entonces pero en el aspecto religioso creo que poco ha cambiado en el carácter de los codoseranos.

 

 

 

Francisco Tejada Vizuete.-

 

 

 

   Alonso Rubio, escritor conocido por todos, en un trabajo realizado sobre las ermitas que el pasado hubo en el pueblo nos indica lo siguiente: “De las que en su día existieron, tan sólo la de Nª. Señora de la Luz, aneja al Cementerio, se conserva en uso y en buen estado de conservación.

 

Asedio a La Codosera por las tropas portuguesa 1642

Dibujo del castillo tal como pudo ser antes de ser destruido en 1642

 

 

 

 

Dibujo de como pudo ser la parroquia antes de ser destruida su torre en 1642.-

 

 

   La actual Iglesia parroquial no es seguro que se erigiera sobre otro edificio anterior, ya que su fundación se debe a la iniciativa llevada a cabo para desalojar a la población del recinto murado del castillo (cerca amurallada y barbacana) propiciando con ello la expansión del primitivo núcleo habitado fuera de la zona en pendiente que rodea a la fortificación.

   No existen por tanto, por el momento, datos que permitan ubicar bajo el actual edificio parroquial otro anterior, aunque esta circunstancia no sea del todo excluyente.

   La ermita de San Pedro se encontraba en el antiguo camino de Arronches, (la cuesta del Lagar de Carilla), el mismo que, durante mucho tiempo, sirvió para acceder, desde La Codosera, a Chandavila y Portugal, saliendo del pueblo por la calleja de la Alberquilla, para dirigirse luego, junto a la Tapada de Don Tomás y Valleseco hacia el Sur. Hoy día, desacralizado el edificio y después de haber servido de almazara, recinto ganadero y otras funciones, el edificio se encuentra en mal estado.

 

 

 

 

Ermita de San Pedro derruida.-

 

 

 

   La ermita de Los Mártires, o San Sebastián, fue, junto con la del Potril (primitiva de San Miguel), posiblemente la de mayor tamaño. Antes de su transformación en vivienda, todavía en la década de los años sesenta del siglo anterior era visible su estructura interna, dividida en dos naves, que hacía fácil su identificación como antiguo lugar de culto. Se erigió junto a otra de las salidas del pueblo, (cerca del restaurante Quinto Cono), el denominado Camino de Alegrete.

 


 

 

 

 

Restaurante cerca de donde estuvo la ermita de San Sebastián.-

 

 

 

   La primitiva ermita del Potril, posiblemente levantada en honor de San Miguel quien, a su vez, da nombre al barrio, ha desaparecido completamente. Se encontraba ubicada también a la salida del pueblo, a la izquierda del camino que, desviándose del que da servicio al Barrio de San Miguel, se dirige al Potril. Allí, apenas cincuenta metros pasados de la confluencia con el camino del Barrio de San Miguel (donde actualmente se encuentra la pequeña ermita o templete) estaba esta ermita. Su estructura arquitectónica era muy similar a la de Los Mártires, pero algo más reducida en tamaño.

   En su interior, perdida su función religiosa, se conservaron, hasta su demolición para construir sobre ella una vivienda, esgrafiados de carácter geométrico que, a modo de cordón o banda decorativa, recorrían la parte superior de los muros laterales, justo antes de iniciarse la techumbre.
 



 

 

 

Ermita de San Miguel.-

 

 

 

   Existe constancia de la existencia de otra ermita, pérdida en su totalidad en nuestros días, en las proximidades de la Quinta del Café, a la derecha de la carretera, según se sale del pueblo, y muy cercana a la que en otros tiempos fue conocida como "Tapada de las Eras". Fue esta, posiblemente, una de las más antiguas del pueblo o, por lo menos, en su construcción se utilizaron materiales (granito, algunas piezas de mármol y fragmentos de teja y ladrillo más antiguos, algunos incluso de época romana, en la mampostería) reaprovechados de edificaciones anteriores, lo mismo que ocurre con la obra del Molino del Duque.

   Los restos de esta ermita desaparecieron como consecuencia de la expansión del núcleo urbano en esa dirección, si bien, en algunas de las tapias que se levantaron en sus inmediaciones, y que aún no han sido destruidas, pueden verse materiales constructivos posiblemente procedentes de este antiguo edificio.

   La estructura constructiva de todas estas edificaciones resulta muy similar, empleándose en su erección mampostería de piedra (filitas, esquistos pizarrosos, cuarcitas fragmentadas y cantos de río) y, puntualmente, ladrillos de fabricación tosca procedentes, sin duda de hornos locales, tales como los que existieron en las proximidades de Los Castañares o en Los Barranciones, por citar sólo algunos de los que, hasta ahora, he podido localizar.

   Parece verosímil, del mismo modo, la existencia de otra edificación, de características muy similares a las anteriormente citadas, en "El Cabezo", como puede deducirse de los restos que, aunque en muy mal estado de conservación, aún son visibles en ese lugar”.

   Aparte de las mencionadas, en el pueblo en la actualidad no han dejado de construirse otras nuevas, en los años cuarenta del siglo pasado, la de la Virgen del Carmen en La Varse, y la de la Virgen de los Dolores, en Chandavila.
 

Ermita de La Varse

Santuario de Chandavila

Según los trabajos de investigación publicados por los escritores, Alonso Rubio y José Luis Olmo

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