Los viejos oficios en La Codosera (hoy en día casi
todos desaparecidos), dieron lugar en sus tiempos a
una forma de pervivencia y subsistencia para el que
los desempeñaba. Muchos de ellos son desconocidos
para la mayoría de la juventud codoserana y los
citaremos por actividades:
PESCADORES.-
Este era uno de los oficios más
antiguos. En La Codosera, los pescadores del río Gévora,
cuenca de aguas abiertas, se
pescaban gran
variedad de peces: truchas de calidad
contrastada desde hace siglos, anguilas y un
largo etcétera, los cuales eran ofrecidos
(todavía saltando y boqueando en las
cestas),
para su venta, a los posibles
compradores; y luego los pesaban
en las "romanas" (balanzas con un plato de hierro),
que siempre estaba salpicado de escamas
moteadas. |
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Entre los pescadores mas conocidos de La Codosera contamos a: El Tío Güi, El Rato (El
Manco), Foro (Clato), Los Liebres, varias
familias: Juan. Félix, Mini y Paulino.
PESCADORES DE RANAS.-
La rana (sobre todo sus ancas), es un manjar
exquisito
para muchos paladares, y rebozadas
en huevo, harina y fritas, constituyen un
"bocado
de cardenales".
En esta villa existían varios
pescadores de este batracio,
entre los que destacaba: Tomás Facallo. |
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CAZADORES.-
La Codosera, siempre ha sido una zona
abundante en caza desde el principio de los
tiempos (por su orografía, clima y
situación). La caza, en las pasadas épocas
de escasez, solucionaba muchos
problemas y quitaba mucha
hambre. El arte de la montería
se practicaba de diversas
formas: con lazo, con hurón o
con armas de fuego (escopeta o
rifle), bien al rececho (o al
aguardo), bien al salto, etc..
Se cazaba, en los años del
hambre, todo lo que se movía y
que fuera susceptible de ser
ingerido, sin importar su color,
olor o sabor, ya fuera de pelo o
ya de pluma, como: patos,
liebres, conejos, perdices,
corzos, jabalíes, codornices,
zorros, tórtolas, etc.. |
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Entre nuestros cazadores de más renombre
tenemos que resaltar a: Maseo, Churro,
Albarrán, Germán, Lucas, Cipriano, etc....
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BUSCADORES DE AGUA: ZAHORÍES.-
Los zahoríes son personas a las que se les
atribuye la facultad de descubrir lo que se
encuentra oculto, especialmente manantiales
de aguas subterráneas, venas metalíferas, ,
etc...Para encontrar el objetivo que
se proponían se valían de una
vara o de un péndulo. Se les
llamaba, cuando de él había
necesidad, para saber el lugar
exacto por donde discurría la
corriente de agua subterránea y
el sitio preciso en que había
que excavar para abrir algún
pozo, etc.. |
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Entre los zahoríes más renombrados de
nuestra villa se encontraban: José
Calderero, Antonio Bicho Cardoso y Enrique
(de la Tabla).
TORNEROS.-
Como su nombre indica, eran los
especialistas en el manejo del torno, entre
ellos: Cotrina, Eduardo el carpintero,
Chalante, López.....
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BAYONES.-
Recibían este nombre específico
en nuestro pueblo, los
encargados de poner los asientos
que se deterioraban a las sillas
antiguas de anea, sentones que
eran de uso común en los pasados
tiempos.La anea es una planta
parecida a los juncos, que
alcanza hasta dos metros de
altura y crece en los lugares
pantanosos de nuestros ríos.
Entre los bayoneros de nuestra villa
destacamos a: Chalante, López, el Afogao,
Foro y Pucherete. |
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SILLEROS.-
A diferencia de los bayones, estos operarios
eran los que fabricaban las sillas (como es
lógico de suponer). Entre ellos citaremos a:
López (padre e hijo), y a Foro.
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BORDADORAS.-
Las bordadoras se dedicaban a
hacer encajes, recamados,
ornamentos de mantelerías, en
los juegos de camas, camisas y
camisones para dotes, etc..
También había mujeres (que en
grupos), hacían encajes de
bolillos y puntillas. Así
efectuaban primorosas labores,
sobre aquellas almohadillas,
llamadas "acericos",
porque era donde sobre ellas se
clavaban los alfileres y agujas
que sostenían los hilos con los
que se formaba la labor. |
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En muchos pueblos los bordados se hacían
sobre un tambor (bastidor circular de origen
chino), aunque la costumbre se va perdiendo
por la introducción de la maquinaria, que
realiza los bordados mecánicamente.
Entre las bordadoras destacaremos a: Paula
la Rola y a Rosa Pérez.
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COSTURERAS (MODISTAS).-
Las modistas (o costureras)
cosían por encargo, tanto los
trajes de los caballeros, como
la ropa de los niños: calzonas
cortas, bombachos, etc.., pero,
principalmente, su tarea era la
confección de los vestidos de
las damas. |
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Citamos entre otras a: a la señora Rosina,
Quica Camacho, Asunción, Angelita la Godoa,
Isabel Gómez (Marisabel), Petra Margullón,
Pili, Catalina (la Gallina), señora Inés
Bermejo, Antonia Salgado, María la Carolina,
las hijas de Correa. Entre los sastres
recordamos a Beltrán Camello.
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PELUQUEROS/AS Y BARBEROS.-
La función de los barberos en
los pueblos, ha sido muy
variada. Ante la escasez de
médicos y practicantes, también
realizaban las tareas de
sanitarios. Casi todos aparte de
cortar el pelo y de afeitar,
sabían como extraer muelas,
realizar una sangría, poner
inyecciones y hasta actuar de
comadronas asistiendo en los
partos. El oficio de cirujano,
era poco respetado por la clase
médica, y por eso de estos
menesteres se encargaba el
"cirujano barbero". |
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Entre los barberos de la villa destacamos a:
Antonio López Morcillo (el Chili), Juanito
Pilá, Modesto Herrera, José Díaz, Santos
Pineda, Manuel Silva, La Coracha y Leocadia,
estas dos peluqueras.
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HERREROS.-
Ha sido de los oficios más
importantes del pueblo. Nuestros
herreros eran capaces de
realizar toda la gama completa
de los trabajos que conlleva la
forja, entre ellos: el caldeo,
el modelado, la soldadura, los
tratamientos y el acabado. Hoy
en día tan solo quedan pequeños
talleres, donde tan solo la
cerrajería y la forja artística
sobreviven. |
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Las fraguas, con sus muelles insuflando aire
al hogar donde el carbón mineral ponía al
rojo blanco el acero de los útiles del
campo, que los herreros, con el torso
resudoso y sus musculados brazos, forjaban,,
en las bigornias, a golpe de mazo, han
dejado paso a los especialistas de las
grandes industrias metalúrgicas, que
utilizan: martillos mecánicos, prensas de
forjar,, matrizadoras, etc..
Entre los viejos y conocidos herreros del
pueblo destacamos a: El tío Antoñí, Faustino
Nicolás Fernández, Manuel Alves Gallardo,
Luis Olmo Amores, Pedro Nieve y su hijo (el
Pajarino), Vicente y Felipe Gamero.
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HERRADOR.-
Se encargaban de fabricar y
poner las herraduras a los
cuadrúpedos que estaban al
servicio del agricultor:
caballos, mulos, burros, bueyes,
etc..
Había varios establecimientos en
la villa dedicados a este
menester, como los de: Agustín
Costo, José Vélez (Pepe Malaque),
Dionisio Nicolás Vélez, Simón el
Montareco
y Francisco López Camacho. |
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ACORDEONISTAS.-
Para amenizar los bailes en el
pueblo, como era muy difícil
contratar una orquestina (eran
escasas y demasiado caras), eran
los acordeonistas locales los
que se encargaban de mantener
animado el baile dominical y
cualquier otro tipo de fiesta
que se celebrara a nivel
familiar o local: bautizos,
cumpleaños, bodas, etc.. |
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Entre los acordeonistas con más renombre del
pueblo mencionaremos a: Los Clementes (que
eran 3 hermanos), Sequena,
Sico Mende, Sico Sofista, Jorge
Parrondo, José Araña (en La
Tojera), Baranda, Prisa y Juan
Parrondo.
ZAPATEROS.-
Los zapateros en La Codosera, no solo se
dedicaban a reparar el calzado, sino que
también con sus herramientas: Hormas
("precisa o necesaria", "tabla"), escofina,
alicates, tenaza de montar, cuchilla,
sacabocao, bisagra, embajador, compás,
patrones, suelas rastreras, cáñamo, "serote",
"sera", pez, martillo, piedra de "masetear",
cartabón, tirapié, tabla de "enfrená", tabla
de cortar, tijeras, triángulo, hierro de "remachá",
máquina de coser o "apará", moldes, roleta,
máquinas de poner ojetes, , máquina de
remaches, "lesnas" (hueca, "apará...),
tintas, puntas de 18 clases, agujas, "semence",
patacabra-pestañero, cuchillas, etc.....;
eran maestros artesanales capaces de
fabricarlos (zapatos, botas, cinturones,
etc..).
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El último zapatero de La
Codosera ha sido Pablo López
Aparicio. Anteriormente
funcionaban las siguientes
zapaterías:
-
Maestro: Manuel Gómez Rollano
- Aprendices: Juan Gómez Escarmena (Nini), Pablo López Aparicio, Fermín
Quinientos,
Lorenzo Vélez Borrajo Y Benito
Galea.
-
Maestro: Ramón Simón Cordero (el
Cojo Preferente)
- Aprendices: Pablo López Aparicio y Ramón Vélez Castaño (Moni).
-
Maestro: Plácido Carreta. Sus
alumnos presumían de haber ido
"a la escuela de
Carreta" |

Pablo López Aparicio.
Último zapatero de
La Codosera |
Otros zapateros: El Relámpago (Joaquín y su
hijo), Cucuino (Manuel Manzano y su padre),
Escarpín (Juan de la Cruz Esquitin), Joaquín
Marques (Lucas) y su hijo Antonio, José
Correa Rivero, Lorenzo Vélez Borrajo,
Antonio González Rivero y su hijo Manuel
González Tardío, Alejandro (C/ Gerardo
Gómez), José (en El Marco), Juan de la
Azucena (en Bacoco) y Avelino Fuerte.
PINTOR DISEÑADOR.-
Marino Alonso y su hijo. Diseñador de casi
todos los anagramas de las empresas de La
Codosera y José María Vega, diseñador
gráfico.
PANADEROS.-
Pedro Moreno (C/ Otero), Juana la del Horno
(C/ Rica) y Leocadia Camacho.
DULCERAS.-
La Biñolora (Francisca Manzano), la Pórtola,
María la Caca, Sebastiana, Visita, Ana
Ferrera (en La Vega), Leocadia Camacho y
María la Bichina.
RELOJEROS.-
Gadella (célebre personaje del que ya hemos
hablado anteriormente acerca de su afición)
y el Tío Alcalá.
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FOTÓGRAFOS.-
Iban armados con aquellas viejas
máquinas de retratar, que tenían
un fuelle, una perilla de goma
en el disparador, y provistos
con las placas de magnesio, que
al ser deflagradas cuando
faltaba la luz solar lo llenaban
todo de humo y de cenizas.
Cumplían su trabajo (nada fácil
en aquellos tiempos), de
inmortalizar con sus retratos,
ciertos momentos,
transformándolos en recuerdos
permanentes para la posteridad. |
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Entre los fotógrafos locales destacamos a :
Hilario Caldito Parra (Caldito), Carlos
Delgado (Sandalio), Luis Álvarez Pulido (Caganío),
José Carolina y Quintín Jiménez Calado.
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MECÁNICO.-
Destacamos en esta rama a Felipe (Felipe
Simón Cordero). Eran tales habilidades y los
conocimientos mecánicos de nuestro paisano,
que arregló, poniendo nuevamente en
disposición de volar, una avioneta que,
debido a una avería mecánica en el motor,
tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en
Valleseco. Este suceso tuvo lugar sobre el
año 1930. |
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CONDUCTORES
PROFESIONALES.-
Juan Santos (Cagancho) y Ramón Macías.
VITICULTORES.-
En La Codosera, existen pocas viñas, y las
que hay son aprovechadas solamente por
algunos vecinos que se dedican a cosechar la
uva, para en sus bodegas hacer vino para
consumo familiar.
Entre ellas se recuerdan las bodegas de:
Rafael Tomba, Brigidín, Alonso Rubio, Vega,
Venturina, Manuel Tojera y Tomás Mero.
HELADEROS.-
Antaño en La Codosera (como en
el resto de los pueblos de
España), los heladeros en la
época del verano, iban
recorriendo las calles del
pueblo
(en las ferias sobre
todo), con sus carritos en los
cuales llevaban barras de hielo,
a la que rascaban con un aparato
de hojalata acumulando en su
interior hielo picado al que,
tras insertarle un palito en una
de sus bases, prensaban con una
especie de mazo de madera,
añadiéndoles después un líquido
azucarado, cuyo color-sabor
podías elegir: fresa, menta,
limón piña, melocotón, etc...El
importe de aquel rústico polo
era de
10 céntimos de peseta (o
una perra gorda).
Entre los heladeros locales
contamos a: Hilario Caldito
Parra (Caldito),
Ramón Beltrán (Pajarino), Domingo Doblado y
Quintín Jiménez Calado. |

Isaac García Quintero y su madre
Angelita (de Millán)con su
máquina de helados y cesta de
churros.. |
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GASEOSAS
Y SIFONES.-
En La Codosera, se fabricaban
para su venta, gaseosas
envasadas en fuertes botellas de
cristal verdoso, con un tapón
hermético de loza y alambres, en
cuyo interior se insertaba una
bola de cristal para que no
"perdieran fuerza", ni se
les escapara el gas que llevaban
en disolución.
Aparte de para la bebida, estas
gaseosas eran utilizadas por
algunos para pescar
fraudulentamente en nuestros
ríos. Se introducía en la
botella carburo, le ataban a
una piedra para que bajara hasta
el fondo, cuando la tiraban al
agua. El carburo del interior de
la botella, al entrar en
contacto con el agua hacía
funcionar la canica impidiendo
la salida de los gases, por lo
que se producía, instantes
después, la detonación de la
botella, explosión que
aniquilaba a los peces que
alrededor del
artilugio se encontraran. |
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De nuestra villa citamos a: David González,
Luis Olmo Amores, Helados, Hielos,
Gaseosas... "La Fresca" de Quintín Jiménez
Calado (La Isla).
CHURRERAS.-
En nuestra villa podemos citar a las
siguientes churreras: Biñolora (Francisca
Manzano), Angelita Román Rastrollo, Angelita
(de Millán), Natividad Vélez, María La
Churrera y a Dolores Gómez.
ACEITES.-
En La Codosera se ha producido siempre un
aceite de oliva de notable calidad, los
olivos han sido justamente alabados por
todos desde la antigüedad.
Destacamos a: Manuel Berrocal Videla (La
Isla), que continuó Joaquina la Berrocala,
Ventura Mero (C/ Rica), Lagar de Carilla,
Lagar de Alonso Rubio, Lagar del Tío Seco,
Lagar del Tío Fronteriña, Lagar del Tío
Tojera, etc...
HARINA.-
La fábrica de harina de la que tenemos
constancia, comenzó a funcionar sobre el
1918, y cuyo dueño fue Manuel Berrocal
Videla
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RECOVEROS.-
Los recoveros, recorrían parte por parte los
caseríos y los lugares aislados con sus
caballerías (recuas), al objeto de comprar
huevos, gallinas, pollos, pavos, lechones y
otros géneros de productos, con el fin de
revenderlos posteriormente en los lugares de
consumo. |
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Entre los recoveros de los que conservamos
memoria contamos a Millán (Quintero), Pedro
Canito, Vicente Aceitero, Matamoro. Manuel
Siva, Telesforo, Tuerto Roque, Agustín Gómez
Martínez, Modesto Gómez Martínez, Alonso
Santos Leonardo (chaparrín), Ceferino Santos (Manoto),
Antonio Santos (Manoto), Francisco Santos (Manoto),
Isidoro Carrión Pedrero, Martín Carrión,
Felipe Carrión, Manuel González Cordero,
Felipe el Albarrán (que vendía los productos
cargando él con las cestas) y David Camacho
(que también portaba las cestas).
POLICÍAS.-
Conformaban el puesto de policías: José
Núñez Guisado (el Policía), Carlos Pasalodo,
José Camacho y Don Vitoriano.
CAMIONES.-
El servicio público de camiones, estaba
compuesto por: Adolfo Fernández Martín,
Pablo Fernández Alvez y Agustín Barroso
Blanco (F.A.M.A.)
PRACTICANTES.-
Los practicantes de la villa eran: Doña.
María y D. Mariano Alberto Peinado.
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CARNICEROS.-
Era un oficio de mucha
importancia en las localidades,
sobre todo en los pueblos donde
no había Carnicerías
Municipales. En nuestra villa
había que confiar en la honradez
del carnicero fiándose del buen
estado en que se encontraran las
carnes puestas a la venta (no se
pasaban entonces controles para
prevenir enfermedades como:
tuberculosis, triquinosis,
quistes, parásitos, etc..).
Al
no haber mercado de Abastos, los
carniceros de la población
vendían sus productos en la
calle: Plaza de la Fuente, donde
ubicaban cada uno su tenderete
debajo de los frondosos árboles
(madroños), que hay allí
plantados. |
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Son dignos de recordar en nuestra localidad
los viejos carniceros que destacaron en este
oficio; son sus nombres: José Vélez (Barulla),
Pedro Vélez (Barulla), Pablo Vélez (Barulla)
y José Santos (Churro).
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POSADEROS.-
En el año 1791 solo existía una Posada en La
Codosera y de muy
poca cabida, pero curiosamente
esta es una de las dos casas
blasonadas que nos encontramos
en el pueblo. lleva un
esgrafiado, bajo el emblema de
la fachada, en el que se puede
leer: "POSADA DEL Isor
SEÑOR DUQUE AÑO 1799". Es una
casa de dos plantas.
Entre las viejas posadas de la villa
citaremos a: Posá de Millán, Posá de Juan
Camacho, Posá de Teleforo, Posá de David
González, Posá de Manuel Bado, Posá de
Manuel Píriz (Posá=posada). |
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CARPINTEROS.-
En los años de 1950 había en La
Codosera grandes maestros de la
madera, que hacían de su trabajo
verdaderas obras de artesanía.
Aún se conservan viejos talleres
de carpintería donde se
fabricaban enormes ruedas de
carros de madera, muebles de
diversas clases y usos, puertas,
ventanas, etc...
Esta profesión ha ido perdiendo
importancia y ha caído en
desuso, por la aparición del
aglomerado, el aluminio y la
construcción metálica. |
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Entre los carpinteros de aquellos tiempos
podemos hablar de: Joaquín Bicho Carretero
(Antonio Bicho), Agustín Rebella, su hijo y
el señor Eduardo. Aprendices como: Ventura
Camacho y Antonio Moreno (hijo del
Petrolero). Tampoco nos olvidaremos de: los Navegones, Felipe Carretero y a su compañero
el Portugués y a otros artistas como Ventura
y José Camacho.
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ARRIEROS.-
Loa arrieros se encargaban del
transporte de mercancías que
cargaban sobre lomos de
animales: burros, caballos,
mulos..o bien tras la invención
de la rueda, sobre carros y
carretas. El tipo de mercancías
era muy variada: leña, picón,
frutos y otros productos, previo
pago de sus portes, a todo aquel
que se lo solicitaba.
La aparición de los vehículos a
motor, ha sido la causa de la
desaparición de esta actividad y
con ella la mayor parte de los
animales que se dedicaban a tal
menester. |
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Recordemos a los viejos arrieros del pueblo
como eran: Paquete, Manolo Chupadeo, Nicolás
el Frijonero, Antonio el Frijonero, el Cano
y Juan Fernández (el tío Rato).
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ALBAÑILES.-
La albañilería en La Codosera, ha sido y es,
uno de los oficios que más
puestos de trabajo genera en la
población. Casi todo el mundo
entiende de esta materia, puesto
que desde la antigüedad los
lugareños ayudados de
sus vecinos y parientes, construían sus
propios hogares. |
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Son dignos de recordar en nuestra villa a:
Tomás Rolo, Marcelo Rolo, Pedro Rolo,
Parratonera, Moita, Manuel Sarabandija,
Antonio el Negro, José Tormenta, Miguel el
de Blas, Paulo Gallina, Juan Pérez el Peba,
José González el Saludao, Ramón el Andaluz,
Juan el Sonero y Francisco Fernández Tardío.
ELECTRICISTA.-
Paulino Margullón
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CAPADORES (CASTRADORES).-
La extirpación de los órganos
genitales de los animales, era
el oficio desempeñado por estas
personas. las castraciones eran
muy variadas en cuanto a los
animales se refiere, ya fueran
machos o hembras de las
distintas especies: cerdos/das,
caballos, burros, toros, pollos
(los conocidos capones),
etc..Había que tener en cuenta
que si la operación no era bien
realizada, se podía perder el
animal castrado, con el
consiguiente quebranto económico
que ello suponía a ala familia.
Eran unos verdaderos
especialistas y conocían a la
perfección la anatomía de los
animales. |
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Algunos se trasladaban de pueblo en pueblo y
hacían reconocer su llegada por medio de
toques de silbato, compuesto de varios
cañoncillos unidos, que recibían el nombre
de contrapuercas/os.
Entre los capadores de esta villa destacamos
a: "Capaó", de Herrera y a Manuel el de Los
Bastos.
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PREGONEROS.-
Eran funcionarios municipales
que se anunciaban a viva voz por
todas las calles del pueblo,
haciendo saber al público los
asuntos de interés tanto
municipales como particulares y
los de carácter comercial,
éstos, con el fin de
proporcionar compradores a los
vendedores del ramo de la
alimentación o de cualquier otro
bien de consumo. Hacían
acompañar sus voceos con los
agudos sonidos de los toques de
sus trompetillas.
Este oficio ha ido despareciendo
por la evolución de la
publicidad a través de otros
medios como son los medios de
comunicación, prensa, radio,
televisión, buzoneo de
propaganda, correo electrónico,
Internet, etc... |
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Son dignos de guardar en el recuerdo
aquellos pregoneros de nuestro pueblo tan
entrañables como: Gallito, Santos Pérez
David, Javier el Biñoloro, Esteban y Martín
(Facallo).
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MIMBREROS.-
En nuestra villa (sobre todo
para la recogida y el transporte
de los frutos de la vega del
Gévora) eran muy útiles e
imprescindibles las canastas y
los cestos de mimbre, banastas,
espuertas y serones, hechos ya
de caña, ya de esparto ya de
tiras de madera de olivo o de
castaño, etc..Esta era la
función de la que se encargaban
los mimbreros, hábiles artesanos
que confeccionaban los
recipientes que hemos citado,
receptáculos que tan necesarios
eran para nuestros hortelanos y
agricultores. |
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Destacaron en la villa la familia de
mimbreros compuesta por: La Tía Coriane y
sus hijos.
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PORQUEROS.-
Los porqueros se dedicaban al
cuidado y guarda de los cerdos.
Antiguamente las piaras de
cerdos eran conducidos todas las
mañanas por sus propietarios al
"corrá del conceh´o"
(cercado propiedad del
Ayuntamiento), Una vez reunida
allí toda la piara (sobre las 10
de la mañana), era conducida por
los porqueros a los
"millares" (terrenos
de dehesa de propiedad
municipal), donde pasaban el
resto del día en libertad y
alimentándose en el campo. |
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Se recuerdan tres "Millares":
El del Puente al Jola, El del
Codosero hasta la Era de los
Portugueses y el de Valle Seco a
Valdescargá.
A las 7 o las 8 de la tarde (según la época
del año), los cerdos se recogían y los
conducían de vuelta desde los "millares"
hasta las puertas del Corral del Concejo,
donde los gorrinos quedaban libres,
volviendo cada uno solo a casa de su dueño,
y aguardaban pacientemente a que les
abrieran la puerta de la zahurda.
Los últimos porqueros que se recuerdan son:
los hermanos Juan y Alonso Fernández
Bermejo, Cagarreta, Margarita, Paula y
Pichirichi, Guillermo el Platero, Alonso
Rato (Guapetón) y Juan Fernández (Pichita.
GUARDAS DE CAMPO.-
Recordamos a: Picapalo, Antonio Hernández,
Vitoriano Vilés y Andrés Rivero
MOLINEROS.-
Su misión consistía en la molienda de
cereales en sus molinos hidráulicos. Se
molía harina, pimientos secos para extraer
el pimentón, descascarillar arroz, etc.. Así
mismo se molturaban también algarrobas,
garbanzos y otras legumbres.
Se recuerdan a los molineros: Peterre,
Elías, Chola, Seco, Mingo el Sastre, Joaquín
Serrano y Fronteriña.
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MANTAS DE TRAPO.-
Las mantas de trapo surgieron de
la necesidad de aprovechar los
desechos de otras vestimentas
que habían perdido el uso a la
que fueron destinados,
procedentes de: ropa de vestir,
mantas ruanas, capas raídas y,
en general, cualquier tipo de
tela.No se desaprovechaban, ni
se tiraban y con sus largas y
finas tiras de tela, los
manteros confeccionaban mantas
pesadísimas, frías e inhóspitas
y ásperas al tacto.
Pues bien, a estos cobertores
se les denominaba "mantas de
trapo" . Hoy se conservan
como piezas de museo. |
 |
|
ESTIÉRCOL.-
El estiércol es uno de los abonos más
importantes para las cosechas y las plantas.
Antes de que salieran al mercado los
fertilizantes industriales, los residuos
orgánicos de las bestias de labor, del
ganado, etc.. eran aprovechados como materia
imprescindible para enriquecer las tierras. |
 |
En nuestro pueblo, el estiércol procedente
de las deposiciones de los cuadrúpedos era
barrido y almacenado en un esterquero,
lugar en donde llevaba a cabo su
fermentación. Después, cuando alguien tenía
necesidad de este producto para abonar sus
campos se lo compraba a La Tía Pedralta.
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CURANDEROS.-
Los curanderos en los pueblos
han sido personajes muy
importantes (al no existir en
los pueblos médicos y ni
siquiera practicantes). La gente
iba en su busca con el fin de
mitigar y curar sus dolores y
malestares. Aún perduran en la
actualidad.
Unos aplicaban sus
métodos consistentes en
ceremonias rituales y conjuros
para sanar al paciente. Otros
utilizan su práctica y
experiencia, que les lleva
a poder colocar, con éxito, los
huesos fracturados o los que
están fuera de sus sitio
(dislocaciones), como también
las membranas y los tendones
magullados (distensiones), etc.. |
 |
Entre los curanderos importantes mencionamos
a: Juan Patatanes y el Tío Pacucho.
CARBONEROS.-
El trabajo de los carboneros, consistía en
extraer el carbón vegetal, que junto con el
picón, ponían a la venta, para calentar en
el invierno los hogares de los codoseranos y
para la cocción de los alimentos.
Recordamos a: Manolo el Carbonero, el Padre
del Cano, Los Elías (el Tío Elías y sus
hijos) y a Francisco Salgado (el Tío Trifón).
PESCADEROS.-
Ponían a través de sus pescaderías el
pescado a la venta.
Citaremos a: Carlos Delgado (Sandalio),
Hilario Caldito Parra (Caldito), Manolo (el
Carbonero), Julián Chiquín (el Rana) y a
Joaquín Rodríguez (el Pato).
CINES (salas).-
En las salas de cine que podemos citar
figuraban trabajando en ellas: Agustín
Costo, Don Casto, Aurelio Jaraíz, Manolo el
Carbonero y José Fernández.
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JUGADORES DE CARTAS PROFESIONALES.-
En lo viejos tiempos, los juegos,
sobre todo los de azar, eran un
práctica común en todas las
capas de la sociedad,
como
entretenimiento y manera de hacer pasar el
tiempo.
En La Codosera había personas que hacían del
juego su profesión. La Habilidad de estos
jugadores, sobre todo con las cartas, y
principalmente en los juegos de envite, era
asombrosa y era muy difícil que se les
pudiera ganar una partida. |
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En nuestra villa tenemos que destacar a Juan
el Pipa.
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PELADORES Y
ESQUILADORES.-
Esquilar es cortar el pelo,
vellón o lana a los animales.
Este trabajo campero, se hace
una vez por año, por lo común al
finalizar la primavera y
afirmarse los calores.
La esquila se realizaba en un
gran galpón o al aire libre, en
las cercanías del corral donde
estaba encerrada la majada. Los
esquiladores se formaban en
hilera y los agarradores,
personas dedicadas a atar las
patitas, les traían las ovejas.
Rápidamente
le quitaban la gruesa manta de
lana y luego las liberaban.
A los burros también se les
pelan para mitigar los calores
del estío.
Entre los esquiladores señalamos a: Albino
Lambuque y a sus hijos. Y a entre los
peladores de burros a Lorenzo "el Pelaó". |

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VENTA
AMBULANTE LOCAL.-
Es el viejo oficio de “comprar y vender”, al
fin y al cabo, consistente en vender
zapatos, vestidos, bolsos o abrigos
procedentes de los saldos de los grandes
fabricantes, poniéndolos al alcance de las
economías más modestas a nivel de la calle.
Ha sido el recurso de quienes
carentes de una formación sólida no han
encontrado otra forma para ganarse la vida.
Actualmente esta actividad está reglamentada
y se la conoce popularmente como "mercaillos". |
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Entre los vendedores ambulantes citaremos a:
Federico Bagullo (de frutos de la huerta), a
Ramón Pérez "Ramón Porselana" (ferretería) y
a Manuel Barrientos "Manolo el de las Telas"
(Telas).
MOCHILEROS.-
Al Mochilero se le denomina como a una
persona que viaja con su mochila a cuestas.
Pero el contrabando, es decir, pasar
productos de un país a otro sin declararlos
vulnerando las leyes ha existido desde que
el hombre puso fronteras. La vigilancia de
las fronteras, estaba encomendada por parte
portuguesa, a la Guardia Republicana, los
guardiñas, y por parte española a los
Carabineros cuerpo que una vez concluida la
Guerra civil se fusionó con la Guardia
Civil, con el nombre específico de Guardia
Civil de Fronteras. En El Marco y O Marco,
en la Codosera, separados por el minúsculo
arroyo Abrilongo. Cruzar era muy fácil.
Bastaba una pasarela de madera de dos metros
en invierno. A cada lado, varias tiendas
convertían el lugar en un zoco internacional
que aún mantiene cierto sabor.
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Los llamados
Mochileros, que trabajaban normalmente en
grupo más o menos numeroso por cuenta propia
o contratados por alguien que no los
acompañaba, sobrepasando a veces los 25
kilos de peso. (“La vida del mochilero vale
aproximadamente el equivalente a 25 kilos de
café”). Aparte de esta carga, llevaban
sujetos al pecho un paquete al que llamaban
“fiador” para que si eran sorprendidos y
tenían que tirar la carga para aligerar la
huida, esto les sirviera para ganar un
jornal. |
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El producto estrella era el café aunque
también se traficaba con el tabaco, lana,
gallinas, huevos, tripas para matanzas y
hasta aspirinas. El café era de tres o
cuatro clases siendo el de mezcla molido, el
más barato; se conocían bastantes marcas de
café el Camello, el Barco, el Cazador, el
Cubano todo en grano; aunque los que más se
vendían era el Camello y el Barco y los que
más dinero dejaban pues si se compraba a
diez duros se vendía a veinte.
En La Codosera se dedicaron a este menester
múltiples familias. |