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Al agua se le da en todos los
cultos un papel muy importante
en cuanto a sus beneficios en el
marco de la medicina popular.
En la zona de La Codosera, es
costumbre de engalanar las
fuentes, coincidiendo sobre todo
con la noche de San Juan, y
sobre todo, al agua recogida en
la noche del solsticio vermal, a
la cual se le atribuyen multitud
de efectos purificadores y
curativos, capaz de curar la
infertilidad femenina y de
preservar a quien se baña en
ella, cuando el sol empieza a
iluminar el horizonte tras la
noche más corta del año, de
cualquier enfermedad grave.
Al agua de ríos y arroyos se le
atribuye la virtud de hacer
desaparecer el agente causante
de la ictericia si la persona
que la padece orina en la
corriente mirando aguas abajo.
Se emplea también como
febrífugo, ya sea mediante
inmersión, lavados, ingestión o
aplicación de paños húmedos.
También se la considera capaz de
sanar llagas, úlceras y heridas.
Así mismo se utiliza en ritos
auspíciales, dirigidos sobre
todo a determinar la presencia o
no de alunamiento de una persona
y, en caso de existir, el grado
de este. El agua interviene
también como componente en
distintos remedios de la
medicina popular rayana. Con
agua se hierven los ingredientes
para obtener tisanas y caldos.
En ella se ablandan otros para
hacerlos más efectivos y a veces
se utiliza como vehículo o
disolvente que facilite la
asimilación de algún preparado.
Luis Alonso Rubio Muñoz

La existencia de cultos astrales
en nuestra zona rayana se
constata arqueológicamente desde
época neolítica. Esos se
perpetúan a través del tiempo
cobrando especial importancia el
culto a la Luna. Este culto, se
manifiesta como protección a las
influencias maléficas que a la
Luna se le atribuyen.
Los cambios de fase lunar, crean
en algunas personas unos
síntomas desconocidos, que se
manifiestan con malestar
generalizado y repentino,
cambios de carácter,
irritabilidad, falta de sueño, etc.., y a esto
se le ha llamado "alunamiento",
que en su grado más extremo, se
le ha denominado "quebranto".
En los niños pequeños , el
malestar se traduce en fuertes
retortijones en la barriga. La
tradición popular contempla un
tratamiento preventivo para
evitar el mal, consistente en
portar determinados objetos,
como pueden ser colgantes o
pulseras de coral y amuletos con
las fases de la luna, cruces,
estrellas, etc.., generalmente
hechos de cobre, plata, madera
de ruda, etc..
También en los exteriores de las
casas (principalmente sobre las
chimeneas que coronan los
tejados), se colocan símbolos
astrales con el fin de preservar
a sus moradores y a la hacienda
de sus influjos maléficos (como
el que podemos encontrar en la
casa situada en el nº 1 de la
calle Gral. Navarro de La
Codosera).
Así mismo, en el interior de las
chimeneas se acostumbraba a
dibujar una cruz trazada sobre
las cenizas del hogar o con la
que forman los brazos de la
tenaza dejada abierta sobre la
morilla o tiznera, precaución
tomada normalmente por el ama de
casa antes de irse a dormir.
A una persona que confirmase los
síntomas del "alunamiento", el
tratamiento para su cura se lo
efectúa una mujer, que vertiendo
en un plato o jofaina agua
limpia mezclada con unas gotas
de aceite, traza con la mano
varias cruces sobre el plato o
palangana, y recita unos
conjuros procediendo a expulsar
a la Luna del cuerpo del
"alunado". Casi siempre se
concluye con el rezo de un Padre
Nuestro y un Ave María.
También (según Pedro Cordero
Alvarado), para su curación, se
suele coger un candil encendido
y un plato de agua, y después de
recitar la oración, se echan
cinco gotas de aceite del candil
en el agua del plato. Si las
gotas se juntan en una sola es
porque el enfermo está cogido
por la luna y hay que seguir
haciendo la misma operación
todos los días hasta que las
gotas de aceite permanezcan
separadas, entonces la persona
está curada.
Por su simpleza, valga poner un
ejemplo común en La Codosera, de
las fórmulas que se recitan en
estos casos:
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"La Luna
bendita
por aquí
pasó.
El rostro de (posible afectado) se llevó y el suyo dejó.
La Luna bendita volverá a pasar.
El rostro de (posible afectado) dejará y el suyo se llevará.
Yo te bendigo de luna y quebranto en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo". |
Luis Alonso Rubio Muñoz |
"La luna
de la
Virgen
por ti
pasó,
y tu
salud se
llevó.
Por ti
volverá
a pasar,
y tu
salud va
a
quedar.
En
nombre
de Dios
y de la
Virgen
María,
rezo un
Padre
Nuestro
y un Ave
María". |
Pedro Cordero Alvarado |
Luis Alonso Rubio Muñoz

El mal de ojo, o
aojamiento es un fenónemo
supersticioso, en el que como su
nombre indica se produce un mal
a una persona a través de la
mirada. De esta persona afectada
se dice que "está ojeada, o que
le echaron mal de ojo, o el ojo
encima", siendo los niños los
más vulnerables ya que incluso
puede acarrearles la muerte.
Se considera a la envidia como
el causante del mal de ojo.
Los síntomas que se manifiestan
son variados. Los niños lloran
sin parar, se muestran
inapetentes e incluso se dice
que duermen con los ojos
abiertos. En los adultos se
advierte a través de una cadena
de fatalidades que afectan al
individuo, a su familia y
hacienda.
El tratamiento contra este mal,
es variado. Entre otras cosas,
evitar la presencia de
desconocidos en la casa, sobre
todo si hay niños recién
nacidos. Huir también de las
personas que se prodigan en
halagos injustificados y
reiterativos, así como de
aquellos de mirada ojizaina y
sobre todo de los de natural
envidioso. Para evitar que el
mal de ojo afecte al recién
nacido se considera conveniente
conceder todos los antojos a las
embarazadas. También se emplean
amuletos, como higas, medias
lunas, etc..
La Codosera, mantiene en
este sentido la costumbre de
poner a los niños la ropa
interior al revés, mientras que
para las personas mayores, se
utiliza una pequeña bolsa de sal
pegada al cuerpo. También se
considera que puede evitarse su
influjo haciendo una cruz con
los brazos de una tijera o con
los dedos de la mano.
Si se sospecha que alguien
padece mal de ojo, hay que
iniciar a la mayor brevedad el
conjuro del mismo, haciendo todo
lo posible para averiguar la
persona causante del mismo, para
seguidamente hacerle desistir de
su actitud hostil, empleando si
hiciese falta, hasta la
violencia física. En algunos
lugares se llega a hervir la
ropa del afectado y también se
emplean amuletos como la cruz de
Caravaca.
En La Codosera, se les coloca a
los niños una corteza de pan
entre la faja y el cuerpo de
manera que haga contacto directo
con el pecho o el vientre.
Los amuletos tenían que estar
bendecidos por un sacerdote
(cosa difícil de conseguir,
puesto que la iglesia lo
consideraba como rito pagano, y
agudizaba el ingenio de las
gentes, que se las agenciaba
para esconderlos durante la misa
y sacarlos en el momento en que
el sacerdote impartía la
bendición, o tenerlos escondidos
con la complicidad de algún
sacristán o monaguillo bajo el
paño que cubría el altar, sin
que el oficiante se diera cuenta
de su presencia).
Luis Alonso Rubio Muñoz

Esta enfermedad (cuyo nombre
científico es "herpes zóster"),
se la describe en La Codosera,
como una serie de manchas rojas,
especie de ronchas, que pican
bastante y suelen tener una
forma alargada, que pueden salir
en cualquier parte del cuerpo. A
un extremo se la conoce como "la
cabeza" y al otro extremo como
"la cola". No pueden, en forma
alguna, juntarse la cabeza con
la cola, pues, dicen, que
ahogarían al enfermo.
Los curanderos para hacer
desparecer "el culebrón",
utilizan el siguiente método: Se
queman cáscaras de ajo, y las
cenizas las extienden encima del
"culebrón", sobre el que se
derrama aceite de oliva. Con un
candil encendido en la mano
izquierda, y con un cuchillo
afilado en la derecha, se recita
la siguiente oración:
"Aquí te corto la cabeza,
el rabo y el cuerpo todo,
más adelante no irás,
Pero Palo te vuelve atrás.
con la bendición de Dios
y de la Virgen María,
este mal se cortaría".
Después se reza un Padre
Nuestro. Esta operación se
realiza durante cinco días
seguidos.
Pedro Cordero Alvarado

Médicamente son fístulas que
aparecen debajo del lagrimal,
por la cual fluyen pus, mocos o
lágrimas. Pero también se
manifiestan como orzuelos muy
dolorosos que salen en el ojo y
que hacen que este llore. Las
rijas se curan en La Codosera de
la siguiente forma: "Se pone
durante un año una lagartija
viva metida en una cajita
pequeña de hierro, caja que
tienes que llevar
permanentemente encima del
cuerpo (senos). Al año
siguiente, cuando se quita la
caja, la rija ha desaparecido".
De lo que no dice nada este
remedio es acerca de que es lo
que le pasa a la pobre lagartija
y a los senos del portador (o de
la portadora), sobre todo.
Pedro Cordero Alvarado

Las verrugas son excrecencias de
la piel, por lo general
redondas, producidas por
diversas causas. Para su
curación, se empleaban dos
métodos: 1º.- Se cuentan las
verrugas que tiene la persona y
se cortan de un olivo tantas
hojas como verrugas hay. Estas
hojas se colocan sobre el tronco
del árbol, y al mismo tiempo que
se van secando, también se secan
las verrugas. 2º.- Se toma una
hoja de encina que tenga el
mismo número de verrugas que el
interesado y se entierra debajo
de una piedra. Después hay que
regresar a casa sin mirar hacia
atrás y no volver a pasar por
aquel lugar hasta que la hoja
enterrada esté totalmente seca,
y es entonces cuando desaparecen
las verrugas.
Pedro Cordero Alvarado

Es una planta que se emplea para
curar las "tercianas" (conocidas
en La Codosera como las "tersianas"),
que son esas calenturas
intermitentes que se producen
cada tres días. Debido a su
larga duración, el que quería
librarse de ellas, tenía que ir
al campo, a un lugar donde
hubiera hierbas de esta clase
"siempre verde", a las ocho de
la mañana durante tres días
seguidos. Una vez ante las
hierbas, se armaba con un palo y
decía la siguiente frase:
"Buenos días, siempre verde,
¡ Carajo, si son las ocho !,
O me quitas las tersianas,
o con el palo, ¡ te estroncho ! ".
Pedro Cordero Alvarado |